El amor por la medicina se lleva en la sangre, padre e hija unidos por una misma pasión. Es lo que presenta el siguiente artículo realizado por El Diario de Hoy un pequeño relato sobre como un padre y una hija comparte su vocación por ayudar a los demás a través de la su profesión, la medicina.
Y aunque el artículo no lo figure, cabe mencionar que, también José el más pequeño de los cuatro hijos también decidió optar por estudiar medicina, y que actualmente Marta se encuentra especializandose en Coloproctología en la ciudad de México en el mismo lugar donde estudió su padre.
Una vocación por la Salud
Don Rafael Martínez, originario de Usulután, estudió medicina inspirado por la gran necesidad de servicios de salud que veía en las personas que lo rodeaban.
Se graduó en 1986 de la Universidad de El Salvador y afirma que su carrera le ha costado muchos sacrificios. Quizás el más grande fue el poco tiempo que le dedicó a sus cuatro hijos.
Para él la medicina es una carrera altruista, pero de mucho encierro, por eso no le gustaba la idea de que uno de sus pequeños se dedicara también a esta profesión.
Sin embargo, Marta su segunda hija y la única mujer de cuatro hermanos, desde pequeña expresó curiosidad por todo aquello relacionado con la salud.
Ell recuerda que su niñez al lado de un médico fue bonita, aunque tiene presente que el tiempo que su papá le brindó fue más de calidad que de cantidad.
Su hija dice que siempre lo recuerda trabajando, ocupado y sobre todo leyendo. En su mente de infante sostenía la idea de que todos los papás eran médicos cirujanos.
Además ella asistía al Hospital Nacional de San Miguel, donde don Rafael trabajaba y observaba de cerca a los enfermos que él operaba le parecía un oficio arduo, pero loable.
Su vocación toma forma cuando Marta terminó su bachillerato. Tomó la decisión de estudiar medicina, situación con la que su padre al principio mostró desacuerdo.
Sin embargo, la joven defendió su ideal y le externó a sus padres que si no estudiaba medicina no quería optar por ninguna otra carrera.
Al final el orgulloso padre tuvo que aceptar que su niña decidiera por sí misma y le permitió aventurarse en el mundo de la medicina hasta verla convertirse en doctora.
Él fue una gran influencia para la decisión de Marta. "Mi papá siempre ha sido mi modelo a seguir. Él siempre dice que cada generación debe subir un pledaño. A mí me falta todavía para alcanzarlo", dice.
Aunque el camino para superar a su padre aún es largo ella lo ve con alegría y esperanza. Considera que en el ámbito médico, las mujeres deben ser fuertes y empujar.
Dentro de las ilusiones de don Rafael están constuir un hospital en San Miguel, en el que le encantaría contar con los conocimientos y la juventud de su hija. "La profesión nos une mucho, porque los médicos entre sí nos consideramos hermanos. Tenemos un código de respeto y de aprecio el uno por el otro y tratándose de un hijo aún más", concluye don Rafael.

(clic sobre la imagen para verlo en grande)
Saludos Doctor, felicidades por su hija.
Saludos Doctor, felicidades por su hija.
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Loable labor de padre e hija felicidades Martita.